martes, 10 de abril de 2018

Confieso que he viajado: Dubai

Sergio Castiglione es arquitecto y fotógrafo urbano.

publicado en A.G.Y. TRAVEL

Arribar a un nuevo lugar por la noche tiene su encanto porque no se muestra tan abiertamente, sino que hay que ir adivinando de a poco.




La primera impresión que tuve de Dubai, un caluroso sábado de mayo a la medianoche, fue la de una urbe con una mezcla de exotismo y misterio.
Lo que se podía adivinar mirando desde el taxi que me llevaba hacia hotel era surrealista; una seguidilla de edificios en torre se iban sucediendo cada vez más altos y modernos; un auténtico muestrario contemporáneo de formas, luces y colores envueltos en una oscuridad calurosa y espesa; autopistas, puentes, carteles ilegibles, todo era nuevo para mi.
Me costaba creer que un páramo que cien años atrás subsistían gracias a la recolección de perlas, hoy día se transformó en uno de los centros financieros y turísticos más importantes del mundo.
Vista panorámica de Dubai

Es que todo en Dubai parece estar hecho para batir records. El emirato, uno de los siete que componen los Emiratos Árabes Unidos, cuenta con la torre Burj Khalifa (1) que con sus 163 pisos es el edificio más alto del planeta; y lo es tanto, que la puesta del sol desde la cima es dos minutos más tarde que desde su base.

Dubai tiene también el único hotel siete estrellas en el mundo, el Burj Al Arab (2), implantado en una isla artificial y con una icónica forma que remite a las velas de un barco.
Uno de sus puertos llamado Port Jebel Ali, es el más grande depósito de contenedores de medio oriente y el noveno de mayor tráfico a nivel mundial; el Dubai Mall con sus 1.200 locales es el centro comercial más grande en su tipo.
En otro de sus shoppings, el Mall of the Emirates, se encuentra una pista cubierta de esquí sobre nieve artificial de 22.500 m2… y la lista sigue.
Allí también está el Dubai Miracle Garden (3), el jardín de flores más grande del mundo en medio del desierto, irrigado artificialmente para hacer frente al intenso calor y la sequía, ya que en todo el emirato, el promedio de lluvia por año es de solo 93mm y la temperatura promedio 26ºC.
Dubai de día no es menos sorprendente.
Para alguien como yo - arquitecto y fotógrafo urbano – asombra recorrer la ciudad y ver como va creciendo casi en tiempo real, como si estuviéramos jugando al videogame Simcity.
Para tener una idea de la magnitud del cambio, en el año 2006 el 20% de todas las grúas que se utilizaban en la construcción de edificios estaban localizadas solo en Dubai.
Me impactaron algunas de sus costumbres, por ejemplo los llamados a las cinco oraciones diarias que se realizan con altoparlantes diseminados por toda la ciudad; los Kandura, la prenda para vestir larga y blanca de los hombres que está siempre impecable y el Gutra, ese pañuelo que llevan en sus cabezas con sus variados diseños.
También me sorprendieron sus fines de semana, que a diferencia de nuestro tradicional sábado y Domingo, allá son los viernes y sábado.
Con tan solo 13 automóviles en el año 1968, actualmente el parque automotor en Dubai creció no solo en cantidad, sino en calidad.
En los accesos a los shoppings es posible ver a los emiratíes - que son tan solo el 15% del total de la población de Dubai - con sus lujosos vehículos. Mercedes Benz, Ferrari, Bentley, Porche, en fin, un festival para los ojos del fierrero que no puede evitar la tentación de la selfie con una de esas bellezas de fondo.
Habiendo autos tan poderosos, la policía local tuvo que ponerse a la altura de las circunstancias y estar capacitada para perseguir a los infractores.
Es por eso que entre su flota de vehículos están un Mc Laren, un Bugatti Veyron, un Lamborghini Aventador y un BMW i8
Las actividades para hacer en Dubai son innumerables, visita al desierto, a sus playas de aguas cálidas y transparentes, al centro histórico con el souk – los mercados de especias, oro y seda – también están los paseos en barco, helicóptero, hidroavión….en fin, es solo cuestión de tentarse y dejarse llevar.


Dubai - mágicamente - hará el resto...

Ubicacion

(1) ubicación torre Burj Khalifa

video



street View torre Burj Khalifa



(2) ubicación Burj Al Arab

street view Burj AL Arab desde la ciudad

el perfil de Dubai desde Burj Al Arab



(3) Dubai Miracle Garden
street view

















sábado, 7 de abril de 2018

Haciendo perfectos ñoquis Natalia Machado

Desde Montreal


por Natalia Machado 






Programa emitido por la breakfast Televisión de Toronto Canadá
La chef Natalia Machado de vuelta en la BT Kitchen ayudándolos a hacer perfectos ñoquis.
  

domingo, 11 de febrero de 2018

La oscuridad blanca



Un viaje solitario a través de la Antártida.
Un reportero en general
12 y 19 de febrero de 2018







publicado 
por David Grann para New Yorker
El hombre se sentía como una mota en la nada congelada. En cada dirección que daba vuelta, podía ver hielo que se extendía hasta el borde de la Tierra: hielo blanco y hielo azul, lenguas de hielo glacial y cuñas de hielo. 

No había criaturas vivas a la vista. Ni un oso, ni siquiera un pájaro. Nada más que él.

Era difícil respirar, y cada vez que exhalaba la humedad se congelaba en su rostro: una araña de cristales colgaba de su barba; sus cejas estaban encerradas como especímenes preservados; sus pestañas se agrietaron cuando parpadeó. Mojarse y morir, a menudo se recuerda a sí mismo. 
La temperatura era de casi cuarenta grados Fahrenheit, y se sentía mucho más fría a causa del viento, que a veces convertía las partículas heladas en una nube cegadora, haciéndolo tan desorientado que se desplomaba, sus huesos vibraban contra el suelo.

El hombre, cuyo nombre era Henry Worsley, consultó un dispositivo GPS para determinar con precisión dónde estaba. Según sus coordinadores, él estaba en el Titán Domo, una formación de hielo cerca del Polo Sur que se eleva a más de diez mil pies sobre el nivel del mar. 

Sesenta y dos días antes, el 13 de noviembre de 2015, partió desde la costa de la Antártida, con la esperanza de lograr lo que su héroe, Ernest Shackleton, no había logrado un siglo antes: caminar a pie desde un lado del continente al otro. 
El viaje, que pasaría por el Polo Sur, era de más de mil millas, y atravesaría lo que podría decirse que es el entorno más brutal del mundo. 
Y, mientras que Shackleton había sido parte de una gran expedición, Worsley, que tenía cincuenta y cinco años, cruzaba solo y sin apoyo: no se habían depositado depósitos de alimentos a lo largo de la ruta para ayudarlo a evitar la inanición, y tuvo que transportar todas sus provisiones en un trineo, sin la asistencia de perros o una vela. Nadie había intentado esta hazaña antes.

El trineo de Worsley, que al principio pesaba trescientas veinticinco libras, casi el doble de su propio peso, estaba sujeto a un arnés alrededor de su cintura, y para arrastrarlo sobre el hielo, usaba esquís de fondo y avanzaba con él. polos en cada mano. La caminata había comenzado a casi el nivel del mar, y él había estado ascendiendo con una firmeza despiadada, el aire disminuyendo y su nariz a veces sangraba por la presión; una neblina carmesí coloreaba la nieve a lo largo de su camino. 

Cuando el terreno se hizo demasiado empinado, se quitó los esquís y caminó a pie, con sus botas con crampones para agarrar el hielo. 
Sus ojos escanearon la superficie buscando grietas. Un paso en falso y desaparecería en un abismo oculto.

Worsley era un oficial retirado del ejército británico que había servido en el Special Air Service, una unidad de comando de renombre. 

También fue un escultor, un boxeador feroz, un fotógrafo que documentó meticulosamente sus viajes, un horticultor, un coleccionista de libros raros y mapas y fósiles, y un historiador aficionado que se había convertido en una autoridad líder en Shackleton. 
En el hielo, sin embargo, se parecía a una bestia, jalando y durmiendo, acarreando y durmiendo, como si estuviera manteniendo el tiempo a un ritmo primordial.

Se había acostumbrado a las condiciones aniquiladoras, superando miserias que habrían roto casi cualquier otra persona. 

Pintó mentalmente imágenes en el desolado paisaje durante horas y horas, e invocó recuerdos de su esposa, Joanna, su hijo de veintiún años, Max, y su hija de diecinueve años, Alicia. 
Habían garabateado mensajes inspiradores en sus esquís. Uno contenía el adagio "El éxito no es definitivo, el fracaso no es fatal: es el coraje para continuar lo que cuenta". Otro, escrito por Joanna, decía: "Vuelve a mí a salvo, cariño".

Como es el caso de muchos aventureros, parecía estar tanto en la búsqueda interna como en la externa; el viaje era una forma de someterse a una prueba definitiva de carácter. También estaba recaudando dinero para el Fondo Endeavour, una organización benéfica para soldados heridos. 

Unas semanas antes, el príncipe Guillermo, el duque de Cambridge, que era el mecenas de la expedición, había transmitido un mensaje para Worsley que decía: "Estás haciendo un trabajo duro. 
Todo el mundo aquí está al día con lo que estás haciendo, y muy orgulloso de todo lo que estás logrando ".

El viaje de Worsley cautivó a personas de todo el mundo, incluidas legiones de escolares que seguían su progreso. Cada día, después de caminar durante varias horas y meterse en su tienda de campaña, transmitió una breve transmisión de audio sobre sus experiencias. 

(Realizó este tipo de magia moderna llamando, en su teléfono satelital, a un amigo en Inglaterra, quien grabó el envío y luego lo publicó en el sitio web de Worsley.) 
Su voz, fría e inquebrantable, cautivó a los oyentes. Una tarde, dos semanas después de su viaje, dijo:

Me quedé dormido un poco esta mañana, lo cual, de hecho, estaba agradecido, ya que las cuarenta y ocho horas de trabajo anteriores han sido muy drenantes. 

Pero lo que me saludó al abrir la solapa de la tienda no era mi escena favorita: una nevada total y nieve conducida por un viento del este. 
Y así permaneció todo el día y no ha mostrado ni una pizca de cambio esta noche. 
La navegación bajo tales circunstancias es siempre un desafío. 
Definitivamente hice el desayuno de un perro de las primeras tres horas, en una etapa preguntándome por qué el viento había cambiado repentinamente de este a norte. 
Estúpido error! El viento no había cambiado de dirección, yotenido. 
Creo que perdí cerca de tres millas de distancia de serpentear, con la cabeza permanentemente inclinada para leer la brújula, solo mis esquís arrastrados para mirar durante nueve horas. 
De todos modos, estoy de regreso en la pista y ahora feliz de poder separarme en línea recta, incluso a través de otro día de la oscuridad blanca.

A mediados de enero de 2016, había viajado más de ochocientas millas, y prácticamente cada parte de él estaba en agonía. 

Sus brazos y piernas palpitaban. 
Le dolía la espalda. 
Sus pies estaban ampollados y sus uñas de los pies estaban descoloridas. 
Sus dedos habían empezado a entumecerse por la congelación. 
En su diario, escribió: "Estoy preocupado por mis dedos, una punta del dedo meñique ya desaparecida y todos los demás muy doloridos.

" Uno de sus dientes frontales se había roto, y el viento silbaba a través del espacio. Había perdido unas cuarenta libras, y se obsesionó con sus comidas favoritas, enumerándolas para sus oyentes: "Pastel de pescado, pan integral, crema doble, filetes y patatas fritas, más patatas fritas, salmón ahumado, papa al horno, huevos, arroz con leche , Lácteos Chocolate con leche, tomates, plátanos, manzanas, anchoas, trigo triturado, Weetabix, azúcar moreno, mantequilla de maní, miel, pan tostado, pasta, pizza y pizza Ahhhhh! "

Él estaba al borde del colapso. Sin embargo, nunca fue alguien a quien rendirse, y se adhirió al lema extraoficial del SAS, "Siempre un poco más allá", una línea del poema de 1913 de James Elroy Flecker "El viaje dorado a Samarcanda". El lema fue pintado en el trineo de Worsley , y se lo murmuró a sí mismo como un mantra: "Siempre un poco más lejos. . . un poco mas lejos."
«Somos los peregrinos, maestro; Iremos 
siempre un poco más allá; puede ser 
Más allá de esa montaña azul barrada de nieve 
A través de ese mar enardecido o resplandeciente. »

Acababa de llegar a la cima del Titan Dome y estaba empezando a descender, la fuerza de la gravedad lo impulsaba hacia su destino, que estaba a solo unos cientos de kilómetros de distancia. 

Estaba tan cerca de lo que le gustaba llamar una "cita con la historia". 
Sin embargo, ¿cuánto más podía seguir adelante antes de que el frío lo consumiera? Había estudiado con devoción la toma de decisiones de Shackleton, cuya habilidad para escapar del peligro mortal era legendaria, y que había salvado la vida de todo su equipo cuando una expedición salió mal. 
Cada vez que Worsley se enfrentaba a una situación peligrosa -y ahora estaba en más peligro de lo que nunca había estado-, se hacía una pregunta: ¿qué harían Shacks?
Base Marambio - República Argentina


street View
rumbo a la base Argentina


Antártida Argentina
https://www.google.com.ar/maps/place/Base+Marambio/@-57.0221609,-68.0293306,3256839m/data=!3m1!1e3!4m12!1m6!3m5!1s0xbb89835f760361df:0x1e4cdf5234606a5f!2sBase+Marambio!8m2!3d-64.2407823!4d-56.6270982!3m4!1s0xbb89835f760361df:0x1e4cdf5234606a5f!8m2!3d-64.2407823!4d-56.6270982?hl=es-419

miércoles, 7 de febrero de 2018

Fronteras por Hugo Kliczkowsky para ArquiNoticias GdMd

por
Hugo A. Kliczkowski Juritz desde Madrid
para ArquiNoticias GdMd

Fronteras 1
En el libro Cuando las catedrales eran blancas, en el capítulo Saint-Front de Perigueux, Le Corbusier sintetiza:«El pensamiento no tenía entonces ni fronteras ni nacionalidad». Y más adelante: «Observemos, de paso, que nadie sintió escrúpulos de internacionalismo cuando un abad fue enviado a Venecia para tomar las medidas de la basílica de San Marcos con el objeto de intentar imitarla en nuestro país ‒se refiere a Francia‒. Y la basílica de San Marcos, a su vez, fue inspirada por la iglesia de Santa Sofía, en Bizancio».



Este texto de 1936 del gran arquitecto, maestro de maestros, me ha llevado a pensar en los lugares y espacios que asocio a la palabra fronteras, me he asombrado de la cantidad de fronteras que existen, y que junto a cada una de ellas, existen otras. Algunas dentro de nosotros, otras fuera.

Convivimos con ellas.
No solo las ideologías imponen líneas que separan y discriminan, también las crean las costumbres, los prejuicios, los sentimientos, los miedos, los intereses…
Lo que encierra una frontera es, en muchos casos, una construcción cultural que tiene una base histórica, donde suceden las acciones sociales y las relaciones, donde se construye un sueño común de destino,
-me tienta agregar desatino-.
No es inocente la toma de conciencia de la frontera, porque genera sentimientos de pertenencia o de exclusión. Quien es de aquí y quien no lo es, y justamente no lo es porque no pertenece al grupo de los de aquí.
Es un acierto que el término elegido sea Fronteras, en plural y no en singular. El plural amplía el panorama a analizar.
Si las fronteras existen es para ser construidas, para poder cruzarse o también para ser destruidas, y hacen referencia a las ciudades fortificadas, que tenían un motivo primigenio para existir: el poder aislar y, sobre todo, diferenciar (a unos y a otros).
Preparando estas líneas recordé algunos ejemplos, y de ellos saqué algunas ideas que comparto.
Dentro del campo de la arquitectura, una frontera separa conceptos como el interior y el exterior, el afuera y el adentro, lo público y lo privado, lo lleno y lo vacío… Pero también señala el borde, la línea, zonas de contacto, diferencias, límites… Escribe Ricardo Piglia (1941-2017) en El camino de Ida: «En el límite, el terror garantizaba el acceso a la palabra…».
Siguiendo estas ideas, me resulta natural relacionar las fronteras con los límites.



Mark Twain (1835-1910) lo explica muy bien cuando no reconoce peor identidad que la humana.
Es una frontera que establece el límite de lo humano; «A mi edad cuando me presentan a alguien ya no me importa si es blanco, negro, católico, musulmán, judío, capitalista, comunista... me basta y me sobra con que sea un ser humano. Peor cosa no podría ser». Mark Twain (por ello es sugestivo que a su identidad le sumara un seudónimo: Samuel Langhorne Clemens).
Si a la palabra Fronteras se le agrega la preposición sin, ampliamos su definición, muchas ONGs al añadir sin fronteras confieren una cualidad a sus acciones. La negación: sin fronteras explica por sí misma que ante la inexistencia de fronteras se amplía su territorio de acción como médicos, reporteros, arquitectos, payasos, agrónomos, psicólogos, ingenieros, dentistas… SIN FRONTERAS (hay decenas más).
Otras fronteras, son frágiles e inestables ya que se establecen por convenciones, y han sido creadas (y cambiadas) para hacer visible la transgresión, cuando no es respetada. 

Muchas veces, tiene consecuencias y algunas de ellas muy duras, como la que vivió el arquitecto ruso Konstantín Stepánovich Mélnikov (1890-1974) quien realizó numerosas obras de altísima calidad; entre ellas el pabellón de la URSS en la exposición Internacional de las Artes Decorativas e Industriales Modernas de Paris,
 o sus casas obreras, e incluso su propia casa taller en Moscú (1929) que sin embargo el régimen estalinista consideró que atentaba contra la estética revolucionaria, a pesar de que el mismo arquitecto manifestase que sus proyectos expresaban los valores sociales soviéticos revolucionarios.



Mélnikov creía en el derecho y la necesidad de respetar la expresión personal, pero ese derecho (a la expresión personal) no era compartida por el régimen y fue caracterizado como un arquitecto formalista, esa definición fue también un límite (que en este artículo utilizo como una frontera más), que en aquella época de purgas se utilizó en forma despectiva para definir a los otros.
Mélnikov fue un arquitecto utópico al que la realidad apartó de la enseñanza y de la práctica profesional. Sin otra opción, debió vivir de su pintura y, junto a su hijo, transformar su casa (hoy objeto de estudio y admiración) en un museo de sus obras pictóricas. 2
Lo que iba a ser un ejemplo de arquitectura y sistema constructivo popular, quedo como una caja vaciada de su contenido ideológico y transformada en una sala de venta de cuadros y exposición.




Algunos límites, parecieran ser también un límite a la creatividad, aunque Xul Solar (1887-1963), hermano espiritual de Jorge Luis Borges, consigue eludirlos como una forma natural de incentivar su creatividad. Crea un juego cuyas reglas cambian permanentemente, es posible jugar al panajedrez, (como lo denominó), pero sin reglas fijas conocidas, ya que la que se conoce es la anteúltima, la última regla la crea Xul en el momento de jugar. Reglas que no limitan su capacidad creativa y le permiten interactuar al jugar, ya que es Xul quien las recrea permanentemente. 3
Xul Solar tuvo siempre el deseo de eliminar fronteras, poner en diálogo culturas disímiles y posibilitar la creación de espacios de encuentro. 

Para ello inventa el panlengua. El prefijo pan está vinculado a la idea de totalidad o conjunto. Su objetivo no era un capricho, sino un vehículo que permitiera unir a los pueblos.
Como ya he mencionado, sabemos que dentro (y fuera) de las fronteras territoriales, existen otras fronteras, más difíciles de superar, porque son aquellas en las cuales nosotros limitamos nuestras posibilidades de cambio, como las fronteras físicas y mentales.
Por ejemplo las que limitaron (en el supuesto que fuera posible) la creatividad a Johann Sebastián Bach (1685-1750), trabajando en Weimar bajo las órdenes del príncipe Wilhem Ernst.
Había trabajado allí anteriormente durante 7 meses y decide volver. Sabía que debía aceptar fronteras políticas, religiosas y geográficas. 

Muchas limitaban sus intereses musicales, entre ellas la mayor fue no conseguir el puesto que deseaba y merecía.
Lo necesitaba para su desarrollo profesional y para mantener a su familia, ya tenía 5 hijos –a lo largo de su vida tuvo 20 hijos, de los que sobrevivieron 11-.
Después de 10 años de esperar cambios en su trabajo, recibe una propuesta del príncipe Leopoldo de Anhaltpara ocupar el puesto de Kapellmeister (maestro de capilla, equivalente a director de orquesta) en Cöthen. Una oferta difícil de rechazar pero necesita una autorización para dejar su puesto de trabajo.
En Noviembre de 1717, con 32 años insiste en su pretensión de dejar el ducado y que se le conceda la autorización correspondiente, por orden de W. Ernst es condenado a pasar 3 semanas de prisión. (el informe del tribunal decía: << El 6 de noviembre de 1717, el otrora maestro de capilla y organista Bach fue encarcelado en el Juzgado de la Corte por forzar demasiado obstinadamente el asunto de su renuncia y finalmente fue puesto en libertad de su arresto el 2 de diciembre con una notificación desfavorable de su despido.>>
Finalmente consigue que acepten su renuncia (o despido), y le otorguen la autorización para salir de Weimar.
Es un período muy creativo, pudo componer la primera parte de El clave bien temperado, los conciertos de Brandemburgo,

 



las cuatro suites para orquesta, música de cámara y obras para violín, viola da gamba, flauta, etc., que llegan al límite de las posibilidades técnicas de los instrumentos, por nombrar solo alguna de ellas.
Bach sabía que cambiando geográficamente de lugar, atravesando fronteras, se sentiría más libre para crear, como efectivamente ocurrió.
A la muerte de Bach, cuando ya no puede crear más (y nadie puede superarlo) es cuando queda determinada una línea, una fecha que marca la terminación de la música barroca y el comienzo de la clásica.
Es la muerte de Bach la que señala esa fecha como límite y no al revés.
Bach, superando todas las fronteras de la música, alcanza una cúspide que conocemos como polifonía, agregando además el conocimiento que tenía de la música que lo precedió. 

En ese punto, ya no quedaba mucho más por decir (o componer), y da comienzo la música clásica (hasta 1815) y luego la romántica (siglo XX). 4
Bach era incapaz de amoldarse a las rutinas al protocolo y a los caprichos de los príncipes a los que sirvió así como al séquito que los rodeaba.

Casi 2 siglos más tarde el arquitecto americano Frank Lloyd Wright (1867-1959) decía: «La ley y las reglas están hechas para el hombre medio. Es infinitamente más difícil vivir sin reglas, pero eso es lo que los hombres de pensamiento realmente honesto y sincero están forzados a hacer».
No respetarlas tuvo consecuencias para él, como cuando huyó con la esposa de un cliente, y salió de las fronteras de su estado con niños menores, cometió un delito federal que lo obligó a vivir 2 años en Europa, y postergar su desarrollo profesional hasta que su «falta» fue perdonada y socialmente tolerada por clientes y autoridades.
Este ir y venir de las fronteras, me lleva a recordar la certeza de un músico, que sabía que habría un límite al reconocimiento de una obra según quien fuese su autor. Me refiero a Remo Giazotto (1910-1998).

El célebre Adagio en Sol menor de Tomaso Albinoni, en realidad, no es de él. Hoy sabemos que Remo Giazotto, musicólogo italiano que clasificó y catalogó las obras de Tomaso Albinoni (1671-1751), fue el verdadero autor del conocido Adagio de Albinoni.




Seguramente, Giazotto sabía que el adagio sería más escuchado y valorado si él decía que simplemente lo había arreglado, y no que lo había compuesto. Una línea que pocos se animan a traspasar, dar un paso al costado, renunciando a una autoría y a un justo reconocimiento, para beneficiar a su partitura. 5
Algún placer íntimo debió de haberle dado, el saber que los amantes de la música no dudaban que su música, por su calidad, podía haber sido escrita por Albinoni.
En esta sucesión de ejemplos desearía agregar una frontera o límite más: la línea que muchas escritoras debieron aceptar para ser leídas; como cambiar su nombre real por uno masculino. Sin ser una frontera, si es una advertencia de hasta dónde no puedes llegar si la aceptas o lo que es lo mismo, hasta dónde puedes llegar desobedeciendo lo establecido. 6
Aquí, es muy oportuna esta visión que nos da Le Corbusier acerca de lo falso, lo que es rehecho y falsificado, al afirmar: «Creo en la importancia de la piel de las cosas, como en el rostro de las mujeres».
Al comienzo mencioné cómo la palabra Fronteras me había permitido pensar en personajes y lugares, y pude reconocer una gran cantidad de fronteras «interiores» que existen dentro de las fronteras «exteriores», las que identifica a aquellos que están o han quedado juntos o separados, son fronteras no siempre deseadas, y generalmente impuestas.
Podría pensarse que las fronteras no enriquecen, sino que por el contrario cercenan y al mismo tiempo dividen, identificando a quienes están de uno u otro lado.
Pero, también podría contradecir el párrafo anterior, diciendo que los arquitectos, tratamos de limitar (aunque sea conceptualmente) el espacio, y nos manejamos con superficies y volúmenes acotados, muchos pensamos que esa idea enriquece el espacio.

Cuando Le Corbusier (1887-1965) -seudónimo de Charles Édouard Jeanneret-Gris- en la Ville Savoye en Poissy, abre una ventana en una terraza, enmarcando una vista, no entendemos ese enmarque como una limitación a la vista generosa de un territorio abierto, sino que al limitar lo extenso, le da una propiedad particular, permite apreciarla de otra manera, le hace un homenaje a esa belleza.
Con esa decisión consigue tener una comunicación más personal e íntima con el paisaje que lo rodea.
Esto se observa también en muchas casas situadas cerca de lugares naturales, como el mar o la montaña, que tienen ventanas pequeñas.
La fuerza natural del exterior es tan fuerte y vital, que cuando sentimos la necesidad de escondernos en nuestra «cueva», una forma de sentir la «protección» interior es enmarcando y limitando las imágenes que desde dentro tenemos de ese afuera.


El poeta Camilo Sánchez hace decir a Johanna la cuñada de Vincent Van Gogh «…Es cierto que la patria se compone finalmente de la lista de paseos que puedas dar a pie alrededor de tu pueblo». (La viuda de los Van Gogh, Editorial Edhasa).
Cuando en ciertos lugares, por ejemplo en algunas islas griegas, se ve una pequeña ermita o capilla y una línea de color alrededor para señalar su límite o borde, sabemos dónde está la parte pública y la privada de esa construcción. Ambas se retroalimentan, no podría existir una sin la otra, y la escala o las dimensiones del espacio, toman forma gracias a esa línea.
Esa dualidad, es la que me permitió entender también que ante ciertas fronteras, el ser humano busca, y muchas veces encuentra, maneras de crecer (y ser).
No siempre lo limitan, a veces son un punto de partida y no solo de llegada.
Hugo A. Kliczkowski Juritz


Notas
1
Este artículo se publicó en la revista coencuentros el 6 de febrero de 2018

2
La ideología como frontera o la persecución al otro.



Konstantin Melnikov: fue un destacado arquitecto ruso, innovador y vanguardista. Uno de los principales representantes del constructivismo ruso, movimiento de vanguardia surgido en 1914, dentro del arte y la arquitectura, con mucha presencia después de la Revolución de Octubre de 1917.
Casa de Melnikov en Moscú (1929)


3
Un juego sin fronteras, donde nada está rígidamente establecido



http://hugoklico.blogspot.com.es/2017/11/la-magia-de-xul-solar-por-hakj-parte-1.html
Xul Solar (su verdadero nombre era Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari), era una persona excéntrica, original, culta, estudiosa y autodidacta, versado en astrología, ciencias ocultas, idiomas y mitologías. Experto en la confección de cartas astrales y artista.
Fue un gran creador, e inventor -entre otros-, del panajedrez, que contaba con 144 casilleros y 62 piezas, en lugar de los 64 casilleros y 16 piezas del ajedrez tradicional.
Su amigo Jorge Luis Borges (1899-1986) -dentro del Museo de Xul Solar en Buenos Aires hay una placa que pone que Borges y Xul eran hermanos espirituales- lamentaba las reglas del juego, «yo nunca entendí ese juego... Él daba una explicación, digamos, de tal regla del juego; cuando uno la había entendido, cuando yo la había entendido con mucha dificultad, porque soy de pensamiento lento, entonces ya Xul había ido más adelante y había modificado lo que acababa de enseñarme; entonces me comunicaba esa modificación, pero esa modificación la dejaba atrás también enseguida…»

4
Una creatividad sin fronteras

https://hugoklico.blogspot.com.es/2016/12/johann-sebastian-bach-los-cambios-la.html


El clave bien temperado o bien templado, fue su legado para demostrar cómo con la «nueva» armonía, se podían escribir preludios y fugas en todas las notas de la gama cromática con sus tonalidades mayores y menores.
En la Historia de la música, se suele definir al Barroco musical como un período de 150 años, que van desde 1600 hasta la muerte de Bach en 1750.

Dejo estos links del film, uno de ellos en el metro, maravilloso.
Sin dar más detalles los invito a ver ambos.
https://youtu.be/DW_vuwUqeb8


https://youtu.be/NyrAzZyjO8g 












5
Se sabe que es una obra original de Remo Giazotto porque el fragmento de Tomaso Albinoni, que supuestamente Giazotto encontró, solo disponía del pentagrama del bajo y de seis compases de la melodía.




6
La frontera del género.
Autoras que usaron seudónimos de hombres para que su creación fuese reconocida y valorada. Y conseguir –como así fue- que se le diera más importancia al texto que al género de sus autoras.


Fernán Caballero en realidad era Cecilia Böhl de Faber y Larrea (1796-1877)
Amantine Lucile Aurore Dupin (1804-1876) publicó bajo el seudónimo de George Sand.
Las hermanas Brontë (entre 1816-1855) publicaron como Currer Bell, Ellis Bell y Acton Bell.
George Eliot fue el seudónimo masculino de Mary Ann Evans (1819-1880).
Louisa May Alcott (1832-1888) utilizó el seudónimo de A. M. Barnard.
Víctor Catalá fue el seudónimo que utilizó Caterina Albert (1869-1966).
Katharine Burdeckin (1896-1963) utilizó el seudónimo Murray Constantine
Joanne Rowling (1965) utilizó iniciales J. K. Rowling y no su nombre Joanne, siguiendo los consejos de su primer editor.
Laura Albert (1965) firmaba como J. T. Leroy. Tiene por ello una condena por fraude, daños y perjuicios, por haber firmado como hombre siendo una mujer.
7
-arquitecto, ha obtenido varios premios y menciones en concursos nacionales de arquitectura.
Entre ellos el premio DINERS de la Bienal de Buenos Aires.
- antiguo director de Le Monde diplomatique en español.
- fue profesor adjunto de diseño en la Universidad de Bs Aires.
- fue director del programa de radio “urbanidad” en Radio Splendid.
- cofundador de las revistas Ambiente, Espacios CEPA y Casa Internacional
- editor de libros de arte y arquitectura (editorial HK y Asppan)
- Editó más de 600 libros, traducidos a 14 idiomas, y coeditado más de 300 títulos con importantes grupos editoriales de todo el mundo. Varios de ellos obtuvieron 10 premios editoriales y han sido incluidos en exposiciones.
Blogs:
Hugoklico.blogspot.com
Onlybook.es/blog


domingo, 4 de febrero de 2018

entre el Flamenco y el mar

por Carlos Sanchez Saravia
para ArquiNoticias GdMd








La primera semana de enero, junto a Estela, mi mujer hace 40 años y meses, mi hija mayor Maria Paz, Totó mi unico nieto, por ahora, y Tito, que se quedo alla, para siempre, Viajamos a pasar una semana en un lugar 4,30 km. antes de José Ignacio, en nuestras vecinas playas del Uruguay.
Hacia mucho que no iba al Uruguay, lugar que conocí de chico, ya que mi Padre Guillermo viajaba continuamente por su trabajo de administrador de la familia Becu Ortiz Basualdo, que poseian gran parte de la entonces poco urbanizada zona de Carrasco.
Veranee muchos años, en lo que era Apartur, Punta del Este, en la vieja Solanas de los Mochon y en cantidad de inauguraciones, por mis actividades de productor de contenidos, primero en el viejo suplemento de arquitectura de El Cronista o por el programa de TV Diseñarte, ambos dirigidos por mi amigo, el arquitecto Carlos L. Dibar, donde hicimos inolvidables programas con Carlitos Páez Vilaro, en la Inauguración del Conrad donde nos alojamos invitados por la que era su encargada de prensa, la del aeropuerto y 1er shopping de Carlos Ott y tantas otras veces que disfrutamos de la vecina costa Uruguaya.
La última vez hace un par de años viaje por invitación de  WeissMoraWeiss, desarrolladores Uruguayos que manejaba, entonces,  su prensa Andrea Airaldi.


ArquiNoticias, bienaventurado entre bellas e inteligentes mujeres periodistas, Clara Zapiola de La Nación, Andrea Airaldi AG Comunicaciones, 
Lorena Obiol de El Cronista y Guadalupe Piñeiro de I Profesional 
frente al showroom de WSW en Punta
 No dude en ir y conocí un lugar que quizás, se transforme en un futuro próximo, en mi residencia de mis últimos años.

Octavio Acerbo, amigo de mis dos hijas, la habia invitado a mi hija mayor María Paz y partimos a disfrutar de nuestros dias de mar.
A pesar, de un mal comienzo, fueron dias de alegría y goce de compartir el descubrimiento de un mundo nuevo por Totó mi único nieto que en pocos dias cumple 4 años.


Llegamos a una casa container, llamada por su dueño 6 Flamencos, implantada en un lugar de naturaleza casi virgen, a orillas de una laguna la de los Flamencos. a pocos metros de playas salvajes y solitarias y a pocos kilometros de Jose Ignacio. 
nuestro refugio la casa 6 Flamencos de noche

nuestro refugio la casa 6 Flamencos de dia

Con Estela disfrutamos de nuestras caminatas por la mañana, que nos llevaban a playas solitarias donde disfrutamos el mar sus ruidos y la soledad a pesar de estar en la primera quincena  de enero y a pocos kilómetros, en La Barra, en la Punta y aun en José Ignacio, la gente pugnaba por circular de ida o de vuelta para encontrarse amontonados en las playas, cual lagartos en paisajes más parecidos a la calle Florida en invierno, que el encanto que te ofrecia Punta del Este hace ya unos cuantos años, cuando no la poblaban las grandes torres y desarrollos que hoy ocupan sus costas.
La abuela "rayitas" conversa con Totó, lejos del ruido de las playas Esteñas, en José Ignacio temprano en la mañana. 
de tarde pileta



y al atardecer a preparar el asado, regado siempre con un buen vino
Todas las comodidades de alojamiento 5* en una casa armada , como para olvidarse que fue construida con 6 containers, reciclados que de su vieja función de transporte marítimo, se han convertido, como manifiesto "sustentable", en un viaje de placer.














Todas las comodidades y aparte las mejores vistas, de un paisaje encantador, bucólico y relajante.











Ubicación

foto satelital


Móvil (011) 155 630 8763
por mail oky@mac.com
o por mensaje privado a https://www.facebook.com/octavio.acerbo